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miércoles, septiembre 23, 2026

5 mitos sobre los smartphones plegables que la tecnología ya dejó en el pasado

Pantallas más resistentes, menor visibilidad del pliegue y rendimiento de nivel insignia demuestran por qué estos dispositivos pasaron de ser un lujo de nicho a una opción para el día a día

SD, RD – 23 de septiembre de 2026 – Todavía hay quien mira un plegable de reojo. “Se rompe con nada”, “se nota la marca del pliegue en el medio”, “la batería no aguanta ni medio día”… son frases que siguen circulando en conversaciones de café, en comentarios de redes sociales y hasta en la cabeza de quienes están por cambiar de teléfono. El problema es que esas ideas nacieron con la primera generación de estos equipos, y desde entonces el mundo de los plegables cambió muchísimo más rápido de lo que cambiaron los rumores sobre ellos.

Desde el lanzamiento del primer Galaxy Fold en 2019, Samsung ha definido la categoría de los dispositivos plegables y ha transformado un nuevo formato en una gama de productos diseñada para la productividad, la creatividad, el entretenimiento y la autoexpresión. Samsung ha dedicado más de una década a reimaginar lo que puede ser un teléfono inteligente y ocho generaciones a descubrir qué hace que los plegables sean más útiles en la vida cotidiana.

Hoy la conversación ya no gira en torno a si un plegable aguanta el uso diario —eso se da por sentado— sino en si puede ofrecer todo lo que se espera de un smartphone insignia: pantalla grande, rendimiento premium, batería que dura y una experiencia que se siente natural, no experimental.

Aquí van cinco de los mitos más comunes, contrastados con lo que realmente está pasando con esta categoría.

Mito 1: “Los plegables se rompen con facilidad y no resisten el uso diario”

 Esta fue, durante años, la gran pregunta sin resolver. Pero la realidad es que la durabilidad dejó de ser una incógnita para convertirse en un estándar. No depende de un solo factor mágico, sino de miles de decisiones de ingeniería acumuladas en ocho años: materiales, estructura de pantalla, mecánica de bisagra, software y diseño trabajados como un sistema integrado, no como piezas sueltas. Esa filosofía es la que dio origen a Flex Titanium, la tecnología que combina una película de aleación de titanio con una placa de titanio reforzada para dar más soporte a la pantalla y absorber mejor la presión y los golpes del día a día. Además, toda la nueva serie Galaxy Z mantiene la certificación IP48, pensada para resistir el uso cotidiano frente a salpicaduras y contacto con agua.

Mito 2: “Siempre se va a notar la costura o el pliegue en el medio de la pantalla”

Es una de las imágenes que más se repite: la línea marcada al centro de la pantalla. Pero esa “costura” ha sido, justamente, uno de los frentes donde más se trabajó. La misma tecnología Flex Titanium no solo aporta resistencia: también ayuda a reducir la visibilidad del pliegue con el paso del tiempo, al equilibrar mejor la mecánica de la bisagra, la tensión de la pantalla y la fuerza magnética. El resultado es una apertura más suave y natural, y una superficie que se ve —y se siente— cada vez más parecida a la de una pantalla plana tradicional.

Mito 3: “Los plegables son un producto de nicho, solo para fanáticos de la tecnología”

Puede que esto haya sido cierto cuando nació la categoría, pero el mercado avanzó. Hoy los plegables ya no son territorio exclusivo de early adopters: generaciones recientes como Galaxy Z Fold7 y Galaxy Z Flip7 alcanzaron tasas de recompra del 32% y 37% respectivamente, señal de que, una vez que alguien se pasa a un plegable, buena parte decide quedarse en esa categoría. Y no se trata solo de fidelizar a quienes ya los usan: las innovaciones del formato Fold7 lograron multiplicar por 1,9 las compras provenientes de usuarios de la serie Ultra frente a la generación anterior, lo que muestra que cada vez llega gente nueva a probar el formato, no solo entusiastas de siempre.

Mito 4: “Para hacerlos más delgados, sacrifican batería y autonomía”

Sonaba lógico: menos grosor, menos espacio para la batería. Pero la nueva serie Galaxy Z demuestra lo contrario. Galaxy Z Fold8 Ultra es el modelo Fold más delgado hasta la fecha, con apenas 4,1 mm desplegado, y aún así incorpora una batería de 5.000 mAh, más grande que la de su antecesor, junto con una nueva arquitectura de carga de doble vía. Galaxy Z Fold8, por su parte, es el modelo Fold más liviano creado hasta ahora, con 201 g de peso y monta una batería de 4.800 mAh. Y Galaxy Z Flip8, el Flip más delgado y ligero de la marca con 180 g y 6,1 mm, suma 4.300 mAh. La clave estuvo en rediseñar pantalla, bisagra, materiales y sistema de batería como un solo conjunto, en lugar de optimizar cada pieza por separado.

Mito 5: “Un plegable nunca va a tener el rendimiento o la cámara de un teléfono insignia normal”

Este es, quizás, el mito que más rápido está cayendo. Toda la nueva serie Galaxy Z corre sobre la plataforma móvil Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, el mismo estándar de rendimiento que se espera de un buque insignia. En materia de cámara, Galaxy Z Fold8 Ultra suma un sistema principal de 200 MP con alto rango dinámico, una ultra gran angular de 50 MP y grabación de video en 8K, mientras que Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Flip8 incorporan cámaras duales de 50 MP pensadas para mantener una calidad constante en distintos escenarios. Ya no hay que elegir entre “plegable” o “insignia”: hoy son la misma cosa, en un formato que además se abre.

A lo largo de ocho generaciones, Samsung ha resuelto desafíos distintos: desde demostrar que un teléfono podía convertirse en una tableta y lograr que los dispositivos plegables fueran lo suficientemente resistentes para el día a día, hasta crear experiencias de IA centradas en el propio pliegue.

Hoy, esa trayectoria ha dado lugar a la gama de dispositivos plegables más diversa de Samsung hasta la fecha: tres dispositivos y experiencias distintos, diseñados en función de cómo las personas trabajan, descubren y se expresan.

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