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martes, marzo 10, 2026

Proyecto de Plaza Histórica no es suficiente para Barahona

Las autoridades municipales de Barahona de pronto se dieron cuenta que
la ciudad capital de la región era la única a la que no se le había
hermoseado su entrada. Que las demás comunidades, incluso, desde mucho
atrás, habían cambiado casi en 360 grados las visuales de sus
entradas.

Se dieron cuenta que Vicente Noble, Las Salinas, Cabral, Galván,
Neyba, Jimaní, lucían pueblos modernos y que a comunidades que no
contaban con una entrada per sé, como El Salado de Neiba, Batey 6, El
Estero de Neyba, entre otras, se les construyó al lado de la
carretera, o de su calle principal, una zona de esparcimiento
sumamente iluminada, cambiando drásticamente la percepción que se
tenía de esas comunidades.

Mientras eso ocurría, Barahona aletargada seguía con una entrada
desentonante, con una apariencia anquilosada y con una arquitectura
rural desenfocada.

Como si fuera una reacción a ese movimiento de hermoseamiento urbano,
y bajo el slogan “Barahona se levanta” la alcaldía construye el
proyecto al que ha llamado “Plaza Histórica de Barahona” en la parte
frontal del Liceo Dr. Federico Henríquez y Carvajal, Av. Casandra
Damirón a la entrada oeste de la ciudad.

Algunos barahoneros han visto la iniciativa con escepticismo, otros
opinan que ese esfuerzo debió dirigirse a rescatar el boulevard o
Parque Litoral de la avenida Luperón, o a hacer “algo significativo”
en el Cayo, como no es de extrañar que hayan politizado la iniciativa
municipal.

Se critica la vulnerabilidad que tendrá la plaza por la vocación
delincuencial del entorno y la lejanía con la población llamada a
disfrutarla, así como la “inutilidad” que se le ve frente a otras
demandas de la población, objeciones legítimas de un pueblo que por
décadas ha estado a la espera de que le satisfagan sus carencias más
elementales.

Quizás lo que debiera criticarse es el concepto con el que se ha
querido vender el proyecto cuando lo que en realidad es un corredor de
escasos metros perimetrales semejante al de otras comunidades, con la
diferencia de que aquellas no tienen esas pretensiones pomposas de ser
plaza, y mucho menos, histórica.

El término “Plaza” excede en mucho a lo que en ese sitio se puede
levantar y a lo que se pretende abarcar con el concepto de “histórica”
pues en la maqueta no se observa el componente histórico que tendría
la plaza, por lo que debió dársele un nombre más modesto y
transparente acorde con las posibilidades y condiciones del lugar y
con lo que ahí realmente se instalará.

Tres o cuatro murales alusivos a personalidades barahoneras o a
episodios históricos no harán de ese sitio una plaza histórica. Será,
a lo sumo, un sitio de esparcimiento al estilo de las demás
comunidades con el agravante de que, quizás, no sea aprovechado
debidamente por la ciudadanía debido a su aislamiento y su proclividad
delincuencial.

Si se les dice al barahonero lo que ahí realmente se está
construyendo, sin pretensiones de ser más de lo que será, la
iniciativa sería válida, aunque no suficiente. Debió ser un proyecto
digno de la Perla del Sur, la ciudad del Larimar.

Siempre he opinado que la ciudad de Barahona tiene una topografía
única, diría que envidiable, con una suave pendiente hacia el mar, y
que su entrada se puede embellecer desde el Cruce de Cabral con un
criterio macro que pudiera realizarse por etapa, pero, sin detenerse.

La entrada de Barahona luce arrabalizada y el contraste con entradas
de otras ciudades del país es abismal por lo que esa iniciativa
debiera ser el inicio de un ambicioso proyecto que responda a la
demanda propia del pueblo barahonero y a las de un destino turístico.

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